domingo, 13 de noviembre de 2016

The Journey

El sollozo del cielo:
congestión ambiental
sobre sección terrenal
y retorno del hielo.
Tímido haz de luz
tras rizos de algodón,
eclipsado por el miedo
a mil metros de altitud,
sobre pastos verdosos
enjaulados en sociedad
que terminarán despojados
y convertidos en ataúd.

Un niño pescando
al borde del abismo
augura el comienzo
de vuelos cruzados,
la historia de un aventurero
que se encuentra a sí mismo
bajo trazos en un lienzo
hacia surcos trenzados.

¡Y qué cálido encuentro!
Notorio arcoiris sobre isobaras,
sin anticiclón que induzca viento
agitando frutales y ramas.
Sobre la lana se planea mejor,
mas se perciben rastros de soledad.
Frío propio de nostalgia
camuflado en un bienestar mayor
humedece el camino de la verdad
y torna de gris a la magia.

Tanta experiencia acumulada,
tantos errores cometidos,
pensando que se gana en aprendizaje
y sabiduría con lo aprendido...
Y ahora me miro al espejo
con escarcha en la vista helada,
dudando de mi propio reflejo
y con maletas vacías de equipaje.

Cerrar los ojos y dejarse llevar,
no queda otra salida,
el espantapájaros se cansa de bailar
con aves que dejan heridas.

Emprende el vuelo desde la cima,
abraza la brisa atmosférica,
camúflate de lleno con el clima
que el calor y la felicidad
no se consiguen con réplicas.

miércoles, 19 de octubre de 2016

View

Mirar a mi alrededor y observar con atención un falso rostro-pálido de jerga interplanetaria barriobajera, sin ganas de ejercer su labor, firmando contratos ajenos a cambio de un mísero sueldo consumista; mirar hacia un lado y notar expropiación de almas gemelas, ocupaciones mellizas, simbiosis acuática y jaulas termales; mirar hacia el lateral opuesto y ver prisiones, presiones, la ausencia de Cronos haciéndose notar en el paraíso mediterráneo; mirar atrás y descubrir eslabones, cadenas, corazones y un cariño abrumador; y sin embargo, al mirar al horizonte, sólo puedo divisar incertidumbre.

jueves, 18 de agosto de 2016

Astronautas

Favorecer la última vuelta expectante en la grada con ojos de gigante, sin observar nada, obviando la profundidad de la mirada atónita, dueña de su preciada tónica. Cada cual sigue sus pautas, y tanto. Logra caminar con un encantador espanto o con un espantoso encanto, gente con la precaución de mantenerse cauta o arropar su voz ante todos con un canto. Sus perros ahora son astronautas, los gourmets sufren de diabetes y las hienas se mueren por deleitarse más allá del retrete. Hipnosis en vena deshaciendo la razón en un puñado de arena, un tazón de emociones confusas, difusas, sin nada y todo que ofrecer, pues, al parecer, su vida parecía girar en torno a un prisma y, a su vez, aparentaba ser contradictoria en sí misma.

domingo, 3 de julio de 2016

Animpuestos

Dos años con facturas sin pagar,
con dos semestres cubiertos por ofrendas,
dos obsequios en cada auto-reprimenda
y la ausencia de recursos a poder utilizar.
Sin ingresos no se produce un equilibrio,
sin embalse ningún grifo desprende agua,
y aunque uno acostumbre a no malgastar
se complica el poder mantenerse sobrio,
se dificulta el no soltar las riendas
cuando los hierros no salen de las fraguas.

No resulta digno dramatizar en exceso.
A pesar de todo, sigo manteniendo mi hogar,
mas quién soy yo para librar del rezo
si la adquisición de comida se hace de rogar.
Al comienzo supuso un reto severo
y la transición se mantuvo estable,
pero ahora sólo queda la desnutrición
de cazas que no parecían salir rentables,
de enfrentar la tormenta con un velero
guiado por alguna sirena y su canción.

Y este es el resultado: un alma inundada en coraje,
un espíritu dispuesto a todo por mantener el rumbo
sujetando una vasija con fisuras de rodaje,
guiado por la esencia de un cántaro lleno
que sólo cubre el seguro anti-tumbos
si lo que desea lograr es sentirse pleno.

Demasiadas cosas necesarias para sobrevivir,
exceso de variables a manejar en la ecuación,
y todo para qué, si ante algún valor inviable
el sistema se vuelve demasiado inestable
y la vital mesa de dos patas hace aparición
ante la huída del carpintero cruzando el Guadalquivir.

La acentuada impaciencia atrae la condena
tomando de la mano la ilusión del momento,
motivando la ruptura de cañerías de arena
y perdurando en silencio y soledad con el memento.

Que vuestros amuletos os guíen por el buen camino,
que el amor que os rodea os proteja en su regazo,
yo velaré porque el mío no se aleje más allá del abrazo
y desista de saciar su sed de cariño submarino.

sábado, 4 de junio de 2016

La sombra

Un prólogo frente al ataúd,
la primera impresión ante el castillo en la niebla,
el comienzo de un «quién eres»,
la oscuridad con ansias de sanar,
una puerta entreabierta a los aposentos de la reina,
la continuación de un déjà vu,
una sombra buscando su entidad
y el colapso al descubrir que estabas allí.


jueves, 26 de mayo de 2016

El vaivén literario

Fuente frustrada de dudosa inspiración,
aún con Morfeo aportando su grano de arena
y los de arriba liderando con exijencias,
las jornadas no llegan a resultar amenas
ante las cognitivas turbulencias.
¿Será la falta de imaginación?
¿O tal vez aún me atan ciertas cadenas?
Quién sabe,
 quizás se deba a una desproporcionada diligencia.

Y es que he probado toda clase de noción:
El silbido del bosque ciego,
la ruta indefinida del viajero,
el aroma de las flores en el ruedo,
el sueño del cazador en un sonajero,
los apacibles desgarros desérticos,
las victoras a ras del suelo,
el saludo de un anhelo
e incluso con rudimentos escépticos.

Meses sin extirpar los residuos de mi alma,
pero al fin se han despegado del pecho.
El dominio de un mar en calma
facilitaba la evasión de la escritura,
mas su nivel ha tocado techo
y desvela así la presencia de una partitura.

El templo de Delfos ya no es un lugar seguro
aunque su oráculo sigue aportando bienestar.
Mmm... No sé...
Mejor será ignorar esos muros
y escuchar la sonata que se pretende orquestar.

Al fin y al cabo, sólo es cuestión de fé.

lunes, 2 de mayo de 2016

1oo

La compresión de la presión causando impresión
en esta prisión, que es mi visión, mi versión,
sin lugar a revisión, sólo una inversión;
que en sus ojos sólo se refleja cohibición,
una ración de pasión, de sentidos y emoción,
ilusión en el corazón;
la destreza de Ofión y la puesta en acción,
la reacción ante la motivación
de susurrar una canción.

domingo, 27 de marzo de 2016

Verses--;

Cuando ambos hemisferios de tu cerebro se ven enfrentados inútilmente por las ganas y el deber.
Cuando se impone tu lado más exquisito y exigente, y a pesar de ello lo ignoras.
Cuando, siendo sábado, te sientes como cualquier jueves de madrugada,
cansado, apagado y absurdamente melancólico,
inmerso en las profundidades del subconsciente,
sumergido en la nostálgica soledad que ofrece la ausencia de sueño,
como bajar insatisfecho de un escenario tras una sesión de clases, música y rudimentos.

Que esta oscura y dormida progresión ejerce bien su papel,
que ni la realidad virtual me evade de esta encrucijada,
que el dramatismo está a flor de piel y el estado de ánimo le hace compañía,
que se puede ser feliz sin cruzar estas asquerosas fronteras,
pero cómo evitar lo inevitable si, finalmente,
las ganas se hacen con el estandarte tras la derrota del deber.

Si se pierde algo, que sea la terquedad, la hipocresía y el egoísmo.
Que las dificultades no separen los objetivos de nuestra mirilla.
Ninguna desgana ajena debe reducir tus deseos a escombros.
El truco está en deleitarse con los resultados ofrecidos
y seguir las indicaciones de tu álter ego ante la densa nebulosa.

Piares, aullidos, ladridos, rugidos o cantares de la sabia naturaleza,
cualquier cosa puede servir de orientación.
¿Acaso es peor seguir los pasos de un desconocido que naufragar solo en la penumbra?
¿Qué camino hemos de tomar en esta bifurcación laberíntica para alcanzar el núcleo estelar?

Repetitivo en exceso resulta este juego de muñecas rusas,
setecientas jornadas son más que suficientes,
demasiados mundos vigentes dentro de esta etapa.

Ansiado futuro incierto, bendito sea tu cometido y alabado sea el posible resultado.
Este carroñero se ha cansado de buscar alimento en fuentes putrefactas.

Es hora de cerrar el mundo; es hora de abrir el siguiente.

lunes, 15 de febrero de 2016

El búfalo blanco

Qué tal, forastero.
Deja tus cosas ahí y descansa, el día está a punto de acabar.
Reserva tus energías para continuar tu viaje mañana,
pues hasta que no finalice tu trayecto seguirás siendo un forastero.
Seguirás siéndolo mientras él susurre que no puedes quedarte,
que tu viaje aún no ha terminado.
«¿Quién?», me preguntas,
«Tu espíritu guía», te respondo.

Cuenta la leyenda que un gran búfalo blanco apareció de la nada entre la niebla de un valle
orientando a un joven guerrero hacia la salida de aquel laberinto abstracto y brumoso,
mas en plena libertad y bajo la intensa luz del sol no logró dar con el animal.
Desde entonces, el guerrero continuó su viaje velando por aquel extraño búfalo blanco,
llegando a dar con éste fugazmente en los momentos de mayor desdicha
sin saber si lo que veían sus ojos pertenecía a la realidad o a su imaginación.
En cualquier caso, poco le importó, pues dicha figura le salvó, y él se lo agradecía.

Mi dulce lobo castaño me dijo que ayudara a un forastero desorientado
para que encontrase paz y soporte en su viaje, y eso es lo que intento hacer.
Así que dime, ¿seguirás el sendero que se te ha marcado
o por el contrario dominará la tozudez en tu mente incrédula?
No te preocupes, pronto hallarás una respuesta.
«¿Qué harás tú?», me preguntas. Yo te respondo:
«Arroparme con su calor, pues los viajes en penumbra son fríos como la misma soledad;
aprender de sus enseñanzas, para mejorar como persona, individual y colectivamente;
despreocuparme de lo trivial, de lo irrelevante, de la frustración anímica;
y sobre todo, seguir el sendero hacia lo desconocido, donde indique mi álter ego,
mi espítitu amigo, sano y natural, mi fiel acompañante, mi guía».

Algún día, forastero... Algún día encontrarás una respuesta.

domingo, 3 de enero de 2016

¿Oyes eso?

¿Oyes eso?

Es el mar chocando contra el acantilado,
ansioso por acariciar tu mejilla,
alcanzar el nirvana ante tu mirada
y desprenderse de la prisión oceánica a la que ha sido atado.

¿Oyes eso?

Son las notas de un piano deseosas de ser escuchadas,
de ser el deleite de tus oídos y tu corazón,
de menospreciar el uso de la razón
si con ello sientes el calor
que ofrecen tus manos al tocar una sonata.

¿Oyes eso?

Son los ladridos de un perro,
un cachorro aventurero,
buscando el amor y la compañía
de alguien que diga: "a ti me aferro"
y su unión se componga de alegría.

¿Oyes eso?

Son los pasos de un zombi bajo retazos,
un ser moribundo,
alguien con sed de conocerte
y hambre suficiente para comerte,
pues no hay restaurante en el mundo
que ofrezca la calidez de tus abrazos.

¿Oyes eso?

Son risas e interpretaciones,
personajes dando lo mejor de sí,
dispuestos a luchar y sobrevivir
y ser el foco de tus admiraciones.

¿Oyes eso?

Son las trazas de un bolígrafo
reflejadas en una carta,
la sinceridad hecha tinta,
un corazón que se desboca
por plasmar mediante letras
la ternura de tu sonrisa
en forma de curvas y rectas.

¿Oyes eso?

Son las cabalgatas de los Reyes Magos,
carrozas que generan lluvia de caramelos.
Si los niños supieran cuál es el foco de la dulzura,
se encontrarían al borde de la locura
al no descubrirte ante el amago
de querer deleitarse y hallar algo de consuelo.

Agudiza bien tus oídos,
pues son muchas las maravillas que suenan
como si se tratara del mundo de Oz.
Puede que te cautive el sonido de un latido
o tal vez un conjunto de niñas risueñas.
Mas no obstante, para los demás,
no hay mayor regalo que el verte sonreír
y poder deleitarnos con tu voz.