domingo, 12 de marzo de 2017

Nochebetes

Montaña difusa, vaivén anímico,
la excusa dejó al margen el sentido crítico,
la tontería del «todo es posible»
sin siquiera conocerlo en el mundo onírico.
El bucle incesante en su afán por contradecir,
la soledad abrazando cada atisbo de duda,
abrumando con su peculiar forma de transmitir
un grito ahogado mediante una voz muda.

El clima y el frío se unen a la fiesta oportuna
siguiendo la melodía de violines y un piano,
la armonía de las teclas conduciendo hacia la luna
perdiendo la vitalidad propia del ser humano.
El nimboestrato sabe lo que se avecina,
por eso ha venido a verme.
Cada oportunidad surgida se torna en neblina
y en vista del historial adquirido
prefiere adherirse como un germen
adelantándose a acontecimientos sufridos.

Pérdida gradual de luz,
ganancia lineal de frustración,
adquisición proporcional de convencimiento
y ausencia de realidad en el corazón.
La duda siempre haciendo mella
mientras procura evitar el desvanecimiento,
lazos cardíacos deshechos por la querella
forzando al sistema a cargar con su cruz.

El «estado de izquierdo» y su mal planteamiento,
las variables aleatorias perdiendo el norte,
la vida siempre con ganas de dar un escarmiento
al usuario que acaba recibiendo algún corte.
La penumbra contra el alumbrado,
una batalla basada en lo artificial
donde el ansia se ve del todo acostumbrado
y predomina la sequía en el Mediterráneo facial.
No obstante, resulta hasta cómico.
La carcajada fruto de la no-sorpresa
surge como un reflejo tan natural como único
abordando todo como una fuente de agua espesa.

Muelles dorados y abanicos de miel
sobre una vasija fina y resistente,
la estampa de la hermosura en forma de piel
y el conocimiento de un mundo diferente.
Pero este es el problema de la adicción,
siempre se tiene ganas de hallar un refugio
y, aunque sólo conozca datos de redacción,
el que diviso parece bello como un arpegio.

Llevar un timón inocuo en alta mar
queriendo corregir errores de otros navíos,
parece imposible al pretender navegar
siguiendo la ternura de una sirena,
hacia un lugar donde no se divisa arena
y empuja a contracorriente el viento frío.

Parece que la eternidad ha entrado en escena.

jueves, 2 de febrero de 2017

5Vo

Violín insomne, ambienta el trayecto arenoso,
dale cobijo al viajero bajo el crepúsculo,
deja que sus raíces más profundas vean la luz del sol
que las aguas estancadas han calado hondo
y ahora sólo ansían secarse en un paraje hermoso,
deshaciendo tras de sí un cúmulo de túmulos
al son de melodías de viento sin parangón
para extirpar toda la humedad residual de fondo.

Viajero bajo la influencia de Pascal
vigilado constantemente por su futuro
caminando sin descanso ni orientación,
con arena en los ojos y reacción lacrimal
resulta lógica la desubicación que te auguro,
pues no te adaptas al ritmo de la canción.

Valeroso caminar ante la densa bifurcación,
tú que te limitas a dejarte guiar por la brisa,
recuerda que las líneas que separan ambos senderos
se deshacen en cuestión de un estornudo.
Por ello, querido amigo, no te aferres al león,
mantente expectante ante el camino que pisas
y confía en tu cánido más preciado,
que ya sabes que en estos meses de enero
las cosas se tuercen hasta formarse un nudo
y no es momento de mantenerse atado.

Vientos cargados de metralla desértica
azotando su rostro al mirar a cualquier lado,
ambiente repleto de sensación escéptica
como si quisiese evitar cualquier hoyo cavado,
sortear lesiones isquémicas del miocardio,
huir de los desgarros y demás cicatrices,
y todo para qué, si al final conforman los matices
de toda decisión tomada en el calvario.

Ventosas internas escarchadas en niebla,
no agobiéis en exceso la mente del viajero
pues aún no está preparado para lo que se avecina,
limitaos a hacerle compañía en adenosina,
que el camino mostrado a veces tiembla
y debe continuar hasta que suene el sonajero.

Valiente criatura inerte
luchando por una supervivencia inexistente.
El espantapájaros se quedó con ganas de verle
y salió en su búsqueda sin ningún referente.

Ojalá encuentres lo que buscas, querido viajero.

domingo, 13 de noviembre de 2016

The Journey

El sollozo del cielo:
congestión ambiental
sobre sección terrenal
y retorno del hielo.
Tímido haz de luz
tras rizos de algodón,
eclipsado por el miedo
a mil metros de altitud,
sobre pastos verdosos
enjaulados en sociedad
que terminarán despojados
y convertidos en ataúd.

Un niño pescando
al borde del abismo
augura el comienzo
de vuelos cruzados,
la historia de un aventurero
que se encuentra a sí mismo
bajo trazos en un lienzo
hacia surcos trenzados.

¡Y qué cálido encuentro!
Notorio arcoiris sobre isobaras,
sin anticiclón que induzca viento
agitando frutales y ramas.
Sobre la lana se planea mejor,
mas se perciben rastros de soledad.
Frío propio de nostalgia
camuflado en un bienestar mayor
humedece el camino de la verdad
y torna de gris a la magia.

Tanta experiencia acumulada,
tantos errores cometidos,
pensando que se gana en aprendizaje
y sabiduría con lo aprendido...
Y ahora me miro al espejo
con escarcha en la vista helada,
dudando de mi propio reflejo
y con maletas vacías de equipaje.

Cerrar los ojos y dejarse llevar,
no queda otra salida,
el espantapájaros se cansa de bailar
con aves que dejan heridas.

Emprende el vuelo desde la cima,
abraza la brisa atmosférica,
camúflate de lleno con el clima
que el calor y la felicidad
no se consiguen con réplicas.

miércoles, 19 de octubre de 2016

View

Mirar a mi alrededor y observar con atención un falso rostro-pálido de jerga interplanetaria barriobajera, sin ganas de ejercer su labor, firmando contratos ajenos a cambio de un mísero sueldo consumista; mirar hacia un lado y notar expropiación de almas gemelas, ocupaciones mellizas, simbiosis acuática y jaulas termales; mirar hacia el lateral opuesto y ver prisiones, presiones, la ausencia de Cronos haciéndose notar en el paraíso mediterráneo; mirar atrás y descubrir eslabones, cadenas, corazones y un cariño abrumador; y sin embargo, al mirar al horizonte, sólo puedo divisar incertidumbre.

jueves, 18 de agosto de 2016

Astronautas

Favorecer la última vuelta expectante en la grada con ojos de gigante, sin observar nada, obviando la profundidad de la mirada atónita, dueña de su preciada tónica. Cada cual sigue sus pautas, y tanto. Logra caminar con un encantador espanto o con un espantoso encanto, gente con la precaución de mantenerse cauta o arropar su voz ante todos con un canto. Sus perros ahora son astronautas, los gourmets sufren de diabetes y las hienas se mueren por deleitarse más allá del retrete. Hipnosis en vena deshaciendo la razón en un puñado de arena, un tazón de emociones confusas, difusas, sin nada y todo que ofrecer, pues, al parecer, su vida parecía girar en torno a un prisma y, a su vez, aparentaba ser contradictoria en sí misma.

domingo, 3 de julio de 2016

Animpuestos

Dos años con facturas sin pagar,
con dos semestres cubiertos por ofrendas,
dos obsequios en cada auto-reprimenda
y la ausencia de recursos a poder utilizar.
Sin ingresos no se produce un equilibrio,
sin embalse ningún grifo desprende agua,
y aunque uno acostumbre a no malgastar
se complica el poder mantenerse sobrio,
se dificulta el no soltar las riendas
cuando los hierros no salen de las fraguas.

No resulta digno dramatizar en exceso.
A pesar de todo, sigo manteniendo mi hogar,
mas quién soy yo para librar del rezo
si la adquisición de comida se hace de rogar.
Al comienzo supuso un reto severo
y la transición se mantuvo estable,
pero ahora sólo queda la desnutrición
de cazas que no parecían salir rentables,
de enfrentar la tormenta con un velero
guiado por alguna sirena y su canción.

Y este es el resultado: un alma inundada en coraje,
un espíritu dispuesto a todo por mantener el rumbo
sujetando una vasija con fisuras de rodaje,
guiado por la esencia de un cántaro lleno
que sólo cubre el seguro anti-tumbos
si lo que desea lograr es sentirse pleno.

Demasiadas cosas necesarias para sobrevivir,
exceso de variables a manejar en la ecuación,
y todo para qué, si ante algún valor inviable
el sistema se vuelve demasiado inestable
y la vital mesa de dos patas hace aparición
ante la huída del carpintero cruzando el Guadalquivir.

La acentuada impaciencia atrae la condena
tomando de la mano la ilusión del momento,
motivando la ruptura de cañerías de arena
y perdurando en silencio y soledad con el memento.

Que vuestros amuletos os guíen por el buen camino,
que el amor que os rodea os proteja en su regazo,
yo velaré porque el mío no se aleje más allá del abrazo
y desista de saciar su sed de cariño submarino.

sábado, 4 de junio de 2016

La sombra

Un prólogo frente al ataúd,
la primera impresión ante el castillo en la niebla,
el comienzo de un «quién eres»,
la oscuridad con ansias de sanar,
una puerta entreabierta a los aposentos de la reina,
la continuación de un déjà vu,
una sombra buscando su entidad
y el colapso al descubrir que estabas allí.


jueves, 26 de mayo de 2016

El vaivén literario

Fuente frustrada de dudosa inspiración,
aún con Morfeo aportando su grano de arena
y los de arriba liderando con exijencias,
las jornadas no llegan a resultar amenas
ante las cognitivas turbulencias.
¿Será la falta de imaginación?
¿O tal vez aún me atan ciertas cadenas?
Quién sabe,
 quizás se deba a una desproporcionada diligencia.

Y es que he probado toda clase de noción:
El silbido del bosque ciego,
la ruta indefinida del viajero,
el aroma de las flores en el ruedo,
el sueño del cazador en un sonajero,
los apacibles desgarros desérticos,
las victoras a ras del suelo,
el saludo de un anhelo
e incluso con rudimentos escépticos.

Meses sin extirpar los residuos de mi alma,
pero al fin se han despegado del pecho.
El dominio de un mar en calma
facilitaba la evasión de la escritura,
mas su nivel ha tocado techo
y desvela así la presencia de una partitura.

El templo de Delfos ya no es un lugar seguro
aunque su oráculo sigue aportando bienestar.
Mmm... No sé...
Mejor será ignorar esos muros
y escuchar la sonata que se pretende orquestar.

Al fin y al cabo, sólo es cuestión de fé.

lunes, 2 de mayo de 2016

1oo

La compresión de la presión causando impresión
en esta prisión, que es mi visión, mi versión,
sin lugar a revisión, sólo una inversión;
que en sus ojos sólo se refleja cohibición,
una ración de pasión, de sentidos y emoción,
ilusión en el corazón;
la destreza de Ofión y la puesta en acción,
la reacción ante la motivación
de susurrar una canción.

domingo, 27 de marzo de 2016

Verses--;

Cuando ambos hemisferios de tu cerebro se ven enfrentados inútilmente por las ganas y el deber.
Cuando se impone tu lado más exquisito y exigente, y a pesar de ello lo ignoras.
Cuando, siendo sábado, te sientes como cualquier jueves de madrugada,
cansado, apagado y absurdamente melancólico,
inmerso en las profundidades del subconsciente,
sumergido en la nostálgica soledad que ofrece la ausencia de sueño,
como bajar insatisfecho de un escenario tras una sesión de clases, música y rudimentos.

Que esta oscura y dormida progresión ejerce bien su papel,
que ni la realidad virtual me evade de esta encrucijada,
que el dramatismo está a flor de piel y el estado de ánimo le hace compañía,
que se puede ser feliz sin cruzar estas asquerosas fronteras,
pero cómo evitar lo inevitable si, finalmente,
las ganas se hacen con el estandarte tras la derrota del deber.

Si se pierde algo, que sea la terquedad, la hipocresía y el egoísmo.
Que las dificultades no separen los objetivos de nuestra mirilla.
Ninguna desgana ajena debe reducir tus deseos a escombros.
El truco está en deleitarse con los resultados ofrecidos
y seguir las indicaciones de tu álter ego ante la densa nebulosa.

Piares, aullidos, ladridos, rugidos o cantares de la sabia naturaleza,
cualquier cosa puede servir de orientación.
¿Acaso es peor seguir los pasos de un desconocido que naufragar solo en la penumbra?
¿Qué camino hemos de tomar en esta bifurcación laberíntica para alcanzar el núcleo estelar?

Repetitivo en exceso resulta este juego de muñecas rusas,
setecientas jornadas son más que suficientes,
demasiados mundos vigentes dentro de esta etapa.

Ansiado futuro incierto, bendito sea tu cometido y alabado sea el posible resultado.
Este carroñero se ha cansado de buscar alimento en fuentes putrefactas.

Es hora de cerrar el mundo; es hora de abrir el siguiente.

lunes, 15 de febrero de 2016

El búfalo blanco

Qué tal, forastero.
Deja tus cosas ahí y descansa, el día está a punto de acabar.
Reserva tus energías para continuar tu viaje mañana,
pues hasta que no finalice tu trayecto seguirás siendo un forastero.
Seguirás siéndolo mientras él susurre que no puedes quedarte,
que tu viaje aún no ha terminado.
«¿Quién?», me preguntas,
«Tu espíritu guía», te respondo.

Cuenta la leyenda que un gran búfalo blanco apareció de la nada entre la niebla de un valle
orientando a un joven guerrero hacia la salida de aquel laberinto abstracto y brumoso,
mas en plena libertad y bajo la intensa luz del sol no logró dar con el animal.
Desde entonces, el guerrero continuó su viaje velando por aquel extraño búfalo blanco,
llegando a dar con éste fugazmente en los momentos de mayor desdicha
sin saber si lo que veían sus ojos pertenecía a la realidad o a su imaginación.
En cualquier caso, poco le importó, pues dicha figura le salvó, y él se lo agradecía.

Mi dulce lobo castaño me dijo que ayudara a un forastero desorientado
para que encontrase paz y soporte en su viaje, y eso es lo que intento hacer.
Así que dime, ¿seguirás el sendero que se te ha marcado
o por el contrario dominará la tozudez en tu mente incrédula?
No te preocupes, pronto hallarás una respuesta.
«¿Qué harás tú?», me preguntas. Yo te respondo:
«Arroparme con su calor, pues los viajes en penumbra son fríos como la misma soledad;
aprender de sus enseñanzas, para mejorar como persona, individual y colectivamente;
despreocuparme de lo trivial, de lo irrelevante, de la frustración anímica;
y sobre todo, seguir el sendero hacia lo desconocido, donde indique mi álter ego,
mi espítitu amigo, sano y natural, mi fiel acompañante, mi guía».

Algún día, forastero... Algún día encontrarás una respuesta.

domingo, 3 de enero de 2016

¿Oyes eso?

¿Oyes eso?

Es el mar chocando contra el acantilado,
ansioso por acariciar tu mejilla,
alcanzar el nirvana ante tu mirada
y desprenderse de la prisión oceánica a la que ha sido atado.

¿Oyes eso?

Son las notas de un piano deseosas de ser escuchadas,
de ser el deleite de tus oídos y tu corazón,
de menospreciar el uso de la razón
si con ello sientes el calor
que ofrecen tus manos al tocar una sonata.

¿Oyes eso?

Son los ladridos de un perro,
un cachorro aventurero,
buscando el amor y la compañía
de alguien que diga: "a ti me aferro"
y su unión se componga de alegría.

¿Oyes eso?

Son los pasos de un zombi bajo retazos,
un ser moribundo,
alguien con sed de conocerte
y hambre suficiente para comerte,
pues no hay restaurante en el mundo
que ofrezca la calidez de tus abrazos.

¿Oyes eso?

Son risas e interpretaciones,
personajes dando lo mejor de sí,
dispuestos a luchar y sobrevivir
y ser el foco de tus admiraciones.

¿Oyes eso?

Son las trazas de un bolígrafo
reflejadas en una carta,
la sinceridad hecha tinta,
un corazón que se desboca
por plasmar mediante letras
la ternura de tu sonrisa
en forma de curvas y rectas.

¿Oyes eso?

Son las cabalgatas de los Reyes Magos,
carrozas que generan lluvia de caramelos.
Si los niños supieran cuál es el foco de la dulzura,
se encontrarían al borde de la locura
al no descubrirte ante el amago
de querer deleitarse y hallar algo de consuelo.

Agudiza bien tus oídos,
pues son muchas las maravillas que suenan
como si se tratara del mundo de Oz.
Puede que te cautive el sonido de un latido
o tal vez un conjunto de niñas risueñas.
Mas no obstante, para los demás,
no hay mayor regalo que el verte sonreír
y poder deleitarnos con tu voz.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Test

¿Cuál es el propósito de los amaneceres?

¿Realmente Dios ayuda a los madrugadores?

¿Ese esfuerzo merece la pena?

¿Cuál es el origen del mal?

¿Y de la negatividad?

¿Qué vuelve oscuro al ser humano?

¿El odio?

¿La ira?

¿La frustración?

¿La ambición?

¿Es cada uno merecedor de sus situaciones?

¿El coraje, el valor y la esperanza tienen límites?

¿Yo los tengo?

¿Es una obligación arrastrar siempre una carga que no debería existir?

¿Cuál es mi objetivo?

¿Son las respuestas a estas preguntas afirmativas o negativas?

Realmente, no lo sé.

sábado, 29 de agosto de 2015

What is love?

La nueva definición de amor es que me mires de reojo con tus ojos de miel,
curiosidad de gata,
perfume de Cacharel,
sonrisa que mata,
rizos de algodón
y delicado caminar.
¿Cómo no hacerse el remolón
cuando vas
si cuando no estás
me impaciento al musar?
¿Cómo sobrevivir al día a día sin oír tu voz,
sin un coro celestial que te arrope en su regazo,
si te pierdes por el mundo de Oz
sin que pueda darte un abrazo?

Alcanzar las estrellas en la profundidad de tu mirada,
descubrir el paraíso acariciándote la espalda,
cautivarme con la cordura de tus locuras,
saborear el susurro de tus palabras.
¿Entonces cuál es la nueva definición de amor?
Los creyentes dirán que la llevan en su cruz;
los que te vemos nos glorificamos
por tener el privilegio de conocerte
y poder decir: amor eres tú.

martes, 18 de agosto de 2015

Dispersión

¿Y qué si no puedo tenerte?
Mi corazón ardiente fusionará los trozos dispersos para volver a ser una sola pieza.
Al fin y al cabo, eres como un pequeño gorrión: siempre revoloteando de un lado hacia otro, libre, con determinación y seguridad.
Parece un puzle, un rompecabezas.
La verdad es que la paciencia poco a poco se agota.
Te parecerán algo inquietantes estas oraciones aparentemente inconexas y sacadas de contexto.
Realmente, mientras sigas radiante como los jazmines de primavera podré sentirme vivo.
No recuerdo haberle dedicado tantos escritos a alguien.
Ya lo dijo cierta banda alemana, «el amor es como un animal salvaje que te araña, te muerde y te desgarra».
Pero joder, qué gustazo es el sentir tu presencia.
Lo cierto es que ya me espero cualquier cosa.
Tampoco tengo del todo claro cómo acontecerán los hechos.
Un día me volveré loco.
Y es lo que tiene el que haya trozos dispersos por ahí, que no sabes bien dónde encajarlos y queda una estructura abstracta y desordenada.
Estás en lo más profundo de mi ser ahora mismo.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de la evidencia del asunto.
La verdad es que me muero de ganas por volver a deleitarme una vez más con tu mirada.
No sé qué tramas ni qué sientes ni qué piensas, pero dios, me rompes los esquemas.
Una mente quebrantada por la locura de tu ser.
Cualquier cosa merece la pena si estás cerca.
Eso es todo.
No sé ni lo que estoy escribiendo, la verdad.
Tengo ganas de hacer muchas cosas que, aparentemente, se hallan fuera de mi alcance.
¿Acaso es mucho pedir poder dedicarte una caricia?
Ojalá esta estela perdure hasta el fin de los tiempos.

lunes, 27 de julio de 2015

Sweet dreams

Querida bella durmiente, tengo un mensaje para ti:
cierra los ojos y navega,
surca los mares de sueños perdidos.
Aprovecha la ausencia de levante, las aguas en calma
y el cielo despejado.
Disfruta de las maravillas que te ofrece el cosmos
en esta noche tranquila bajo la luz tenue de las estrellas,
rastros meteóricos y nubes de asteroides,
pues el recorrido marcado por la historia interminable
está llegando a su fin.
Puede que no veas tierra firme, pero eso tampoco debería preocuparte.
Las hipnóticas auroras boreales no cesan en su arte,
siempre queriendo captar la atención de tus ojos
para poder deleitarse con tu mirada.


Bendita mirada embrujada,
hechizada por el más compasivo de los ángeles,
quien dedicó esta grata oferta al resto de mortales
para ayudarnos a saber lo que es perderse en cualquier parte
con sólo mirarte a los ojos.
Puede que no me tomes en serio,
pero si pudiera sacar una foto desde aquí dentro
descubrirías que no soy ningún Pepito Grillo,
sino el más humilde de los compañeros
que intentaron protegerte en tu viaje lleno de criaturas y peligros.
Un descuido hizo que me detuviera ante tu mirada
y desde entonces no he dejado de navegar por tus sueños.
Confieso que aquí se está muy bien,
pero últimamente el agua no está en calma.
Puede que lo más acertado sea buscar ese pedacito de mí
que se adentró en tus ojos impulsado por tu magia
y salir de aquí antes de que la canoa vuelque,
para así evitar precipitarme en lo más profundo del abismo.
Puede que sea hora de seguir remando...
... o tal vez pueda esperar un poco más.


jueves, 16 de julio de 2015

Monólogo de un sabio anciano

¿Qué te ocurre, hijo? ¿Tienes frío?
¿O más bien... estás triste?
Aquí hay demasiada humedad, seguro que el rocío invade cada parte de tu alma dejando restos de escarcha en los rincones más insospechados de tu cuerpo.
Y yo te pregunto... ¿por qué, hijo mío?
¿Por qué existe tal cavidad en tu interior? ¿No deberías rellenarlo con algo? Así conseguirías entrar en calor más fácilmente.
Mmm...
Puedo ver en tus ojos que no es la primera vez que lo intentas, ¿me equivoco?
Y tu mirada me dice que tu corazón ha dejado de brillar. ¿Cómo es eso posible?
¿Puedo echar un vistazo?
...
Mmm... Vaya...
Tu corazón parece que se apagó hace mucho tiempo. Es más, la bombilla que iluminaba tu día a día está fundida.
Y dime, hijo, ¿cuándo piensas cambiar de bombilla?
Vives aferrado a un material desechable y recambiable como lo haría un niño pequeño con su peluche.
Entiendo que no quieras deshacerte de lo único que queda de aquel calor tan confortable radiado en su día, pero... ¿sabías que existen miles de bombillas iguales que esa, pero plenamente operativas?
No es necesario renunciar al tipo de bombilla, ni a la marca ni al tamaño ni a la potencia disipada por el mismo, simplemente te invito a que la renueves. Así al menos conseguirás ver las cosas desde otro punto de vista.
No pierdes nada por intentarlo. Toma algo de dinero, te invito por esta vez. Ni se te ocurra malgastarlo.
Confío en que saldrás de ésta.
Cuídate mucho, hijo.

jueves, 28 de mayo de 2015

Línea Lateral

En la red social Ask, me han propuesto escribir una trama utilizando términos clave que describan mi vida y mi situación en general. No es una historia propiamente dicha, pero cumple la misma finalidad (espero que no le importase). He usado un total de 7 palabras clave de las cuales actúan como metáforas 2. A ver qué encontráis:

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Suelas desgastadas, escarcha en el pelo, la maleta desgarrada y la mirada perdida. Probablemente, no encontraría una mejor definición de mi persona en estas circunstancias.

La noción del tiempo se desvanece a lo largo de este viaje, donde mi único acompañante es el eco de un grito que los tambores de guerra dejaron varios días atrás camuflados en sencillos redobles. Resulta casi imposible poder ignorar la cantidad de escombros que encuentro a mi paso, restos de una ciudad perdida, de hogares ausentes y familias destrozadas. Algún perro moribundo se revela ante mis ojos y no puedo hacer más que pedirle que me acompañe, aunque eso conlleve un mayor consumo de provisiones. ¿Quién le negaría una simple caricia a esa mirada perdida, ojos rebosantes de un amor vacío que no entiende de odio ni batallas campales?...

Probablemente, los mismos que dejaron a este pequeño sin familia.

Y es que el daño realmente se vive mucho más en la moral de los que aún seguimos aquí, luchando por salir del agujero, intentando amueblar de nuevo nuestra mente mientras permanecemos perdidos en la nebulosa depresiva, caminando a ciegas en un laberinto del que desconocemos su salida (si es que realmente la tiene). Es de vital importancia que seamos constantes y luchemos por seguir caminando, pues todo esfuerzo conlleva una recompensa ya sea a corto o largo plazo.

En fin, por ahora toca seguir caminando. Llegado el momento, espero encontrar lo que necesito para volver con mi familia y olvidar toda esta pesadilla. Y por qué no, este perro vendrá conmigo si tanto insiste.

Supongo que Leo será un buen nombre para él.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Pequeño y discreto bucle

Expectación.
De la expectación a la duda,
de la duda a la inquietud,
de la inquietud a la fatiga,
de la fatiga al malestar
del malestar a la cama,
de la cama al sueño,
del sueño a las pesadillas,
de las pesadillas al despertar,
del despertar al cansancio,
del cansancio al esfuerzo,
del esfuerzo al estrés,
del estrés a la desgana,
de la desgana a la dejadez,
de la dejadez al descanso
y del descanso a la expectación.


domingo, 17 de mayo de 2015

Jasminum

¿Hueles eso? Parece jazmín,
pero no el jazmín que acostumbramos,
este es distinto.
Tan distinto que su olor trae la calma,
el aroma de la paz absoluta,
donde invade la felicidad sólo con notar su presencia.

Jazmín.
Qué nombre tan bonito para una flor, ¿verdad?
Si fueras capaz de visualizarla como yo lo hago
entenderías por qué hago esta afirmación.
Tan sencilla y hermosa al mismo tiempo...
Tan única y confortable que pierdo la cabeza
sólo de pensar en su susurro,
un susurro que se lleva el viento...
Lo que daría por ser como el viento.

Jazmín.
La viva representación de la alegría,
de la esperanza,
de la delicadeza y la dulzura.
Y es que puede que no sea así en apariencia,
pero si la vieras como yo la veo...
Caerías al abismo infinito,
te perderías en sus pétalos,
desearías conocer cada parte de su estambre,
disfrutar de su fragancia
y, en definitiva, saborear cada susurro
antes de que la brisa te la arrebatase.

Jazmín.
Bendita madre naturaleza
que nos deleita con hijas como ella.
¿Aunque sabes qué es lo más gracioso de todo esto?
Que nunca me fijé demasiado en las flores,
jamás les había prestado tanta atención.
Y mírame ahora,
ya no puedo dejar de pensar en ella.

Bendito jazmín.
Lo que daría por cambiar mi rutina
para dedicarle más tiempo a este gozo.
Ojalá tuviera ese privilegio...
Mientras tanto, me conformaré con pasear por este parque
antes de que acabe la primavera,
aunque sea una vez al mes,
sólo para seguir imaginando una vida repleta de jazmines.


martes, 28 de abril de 2015

Carta sin destino: un barco a la deriva

A ti, que lees esta carta:

Por fin dejó de nevar. A día de hoy, apenas quedan restos de nieve en las copas de los árboles o junto a sus enormes raíces. Leo podrá dejar de preocuparse por encontrar algo de comer.

Sin embargo, el sendero aún se mantiene incierto. No sé hasta qué punto merece la pena seguir hasta el final, pues la sensación de pérdida, de desorientación, se ha visto incrementado a lo largo de todo este tiempo. Puede que todo este plan sólo haya acarreado mayores problemas que deseos cumplidos; puede que ese espíritu esperanzador que me guiaba se haya escapado; puede que la paciencia haya dejado de ser una virtud... La verdad es que no lo sé.

Lo que está claro es que me metí en este berenjenal con un propósito y, lo consiga o no, he de salir de él del mismo modo que entré. Espero que Leo me dé la motivación suficiente para seguir adelante y no perder el rumbo, porque a este paso me convertiré en la versión moderna de Tarzán, pero en un bosque y menos sexy (eso si realmente consiguiera sobrevivir).

Nunca he prestado mucha atención al tema de "casualidad vs causalidad", pero a día de hoy llego a preguntarme si el destino me tenía preparado esto y, de ser así, con qué me sorprenderá el día de mañana. Al menos sería suficiente si encontrase a la persona que perdió el dichoso amuleto, sólo por saber si se encuentra bien y poder devolvérselo. Tiempo al tiempo, supongo.

Rezo porque las cosas te vayan bien, querido lector.

Un cálido abrazo.

Arthur Eddyknar.

viernes, 24 de abril de 2015

El cigarrillo de las diez

El cigarrillo de las diez,
los charcos de un callejón húmedo,
la niebla de alguna ciudad perdida en la penumbra,
el silencio absoluto y su roce con mis pasos.
La gabardina cálida y protectora,
el sombrero característico,
la mirada fija en el suelo
y un camino que conduce a Ninguna Parte.

Ni siquiera se oyen a los gatos persiguiendo a los roedores,
tan sólo a jóvenes desdichados apasionados en cuerpo y alma,
disfrutando cada instante,
deleitándose con el aroma de aquella persona que algún día ignorarán.
Sí, habéis oído bien, "ignorarán",
pues está escrito que por causas del destino se separarán en cuerpo,
pero no en alma.
Una bifurcación que determinará un recorrido distinto,
pero un mismo paisaje compartido,
un mismo abrigo casi tan confortable como un recuerdo
y casi tan frío como la misma nostalgia.

De nuevo, el sonido de mis pasos en solitario.
En la zona costera siempre se respira mejor,
o en mi caso en el puerto de la ciudad.
El susurro de las olas calmando mi sed de melancolía,
para variar,
inundándome con su peculiar forma de mecer mi cuna,
que es mi corazón roto,
mi alma quebrantada.
Puede que a más de uno le sorprenda este hecho,
pero qué le hago yo si la gabardina me salió buena.

Cigarrillo consumido,
parece que ya es hora de volver al nido.
De ilusiones se vive y de ilusiones se muere,
así que moriré lo necesario en mis pesadillas
para vivir cuanto pueda en mis sueños.

Que el señor se apiade de mi alma.

sábado, 7 de marzo de 2015

El Rey Calabaza

Estático, frío y solitario espantapájaros,
figura que ahuyenta a los cuervos,
ansioso por recibir calor, me enervo
al descubrir la gravedad de tu sacrificio sin reparo.

¿Quién te dijo que nadie te abandonaría?
¿Quién se las apañó para someterte a este tormento?
¡Alabado sea aquel que almacena tu memento
sin pena ni gloria, sin ton ni son,
y hace de tu imagen una romería!

El viento sopla a tu favor,
hoy los cuervos vienen a salvarte
del pantano del que eres estandarte
desde que tienes uso de razón.

Ya están aquí, posados sobre tus brazos,
las aves alzan el vuelo contigo,
criaturas que se han convertido en buenos amigos
y te ayudan a dar un último suspiro
para que descanses al fin en su regazo.

sábado, 24 de enero de 2015

Carta sin destino: Ausencia de fe

A ti, que lees esta carta:

Cada día que pasa se acentúa más la sensación de pérdida de orientación. El camino que comencé a seguir hace unas semanas no parece conducir a ninguna parte (como cualquier camino de este bosque nevado) y el sendero comienza a mostrarse de difícil seguimiento. Creo que si continúo no sabré ni siquiera por dónde he venido.

¿Y qué puedo hacer? No tengo rumbo fijo: cualquier camino me es válido, pues desconozco si realmente existe una salida de este paisaje laberíntico. Aún así, siempre me ha resultado más acogedor el saber si un camino me acerca más a una salida o no. Puede que me hubiera entusiasmado demasiado con este recorrido de apariencia única.

Pero si mantengo esta batalla campal en mi cabeza no es sólo por todo esto, sino también por el amuleto que encontré la última vez que escribí. Ese abalorio debe pertenecer a alguien y, por la forma en la que se me presentó, estoy seguro de que su dueño o dueña lo extravió mientras huía de algo. La cuestión es... ¿cuándo? ¿Habrá alguien más aparte de nosotros que esté compartiendo terreno? (Recordemos que Leo sigue conmigo). Y hablando de Leo, a día de hoy se encuentra en forma, pero la nieve dificulta mucho la búsqueda y el encuentro de comida para él. Espero que el invierno se canse de nosotros y se largue lejos para solucionar ese problemilla que, a la larga, traerá bastantes problemas.

En fin, supongo que mañana seguiré mi instinto como llevo haciendo todo este tiempo, desde que partí en busca de mi propio reencuentro hasta ahora. Ya que estoy aquí, lo suyo sería seguir hacia delante hasta que encuentre algún tipo de anomalía o impedimento en este sendero. Espero que este amuleto (que tiene forma de colgante, por cierto) me traiga algo de suerte, no sólo por mí, sino también por Leo y por la persona que lo perdió.

Espero que todo te vaya mejor que a mí, querido lector. Pronto volveré a dar señales de vida.

Un cálido abrazo.

Arthur Eddyknar.

sábado, 10 de enero de 2015

Carta sin destino: El amuleto

A ti, que lees esta carta:

El cansancio vuelve a hacer estragos y precipita mi ánimo con brusquedad, pero eso no conseguirá detener mi viaje a ninguna parte: Leo se encuentra mucho mejor, parece que su herida evoluciona positivamente y, desde que logró ponerse en pie por sí solo, no se ha separado de mí. Puede que me vea como su madre (o su padre, mejor dicho). En cualquier caso, resulta encantador poder contar con él en noches como ésta para descansar y escribir un rato.

Llevo varios días con la creencia de que el sendero sombrío y cerrado en el que me hallo es una salida de este bosque sin fronteras, pero realmente no hay nada que confirme dicha posibilidad. Además, no sé qué puede deparar dicho camino y es posible que encuentre un disgusto tras esta ilusión terrenal, así que he optado por dejarme llevar por mi instinto y tomar como parte de éste el instinto natural de Leo (que también colabora, aunque no lo creas).

A día de hoy, siento un gran impulso por seguir este sendero. Es como si el cuerpo me pidiera descaradamente recorrerlo, aunque no tenga una salida, sólo por saber qué se esconde tras esa parte de la flora en la que me hallo. A pesar del lúgubre estado de esta zona del bosque, no creo que por ello deba ser una mala alternativa.

Para mi sorpresa, hoy mismo me he topado con lo que parece ser un viejo y desgastado amuleto, una insignia sencilla que colgaba peligrosamente de la rama de un árbol, así que decidí tomarlo y llevarlo conmigo. Ese amuleto debe ser de alguien, posiblemente una persona que huía de algún animal... o de su propio miedo. En cualquier caso, debo devolvérselo. No debe de andar muy lejos de aquí.

Espero poder sobrevivir durante estos duros días de inverno y espero también que te encuentres bien, querido lector.

Un cálido abrazo,

Arthur Eddyknar.

martes, 30 de diciembre de 2014

Carta sin destino: El retorno

A ti, que lees esta carta:

Sí, sé que escribí una carta como desenlace de mis viajes sin rumbo, pero la necesidad de seguir transmitiendo algo me invade. Al menos he conseguido salir del laberinto, aunque lo que lo rodea es un mar de árboles de gran espesura. No me quedaba otra que volver a probar suerte.

Tras varios meses de intensa búsqueda, por fin he conseguido fijar un rumbo. A pesar de la constante nevada, he descubierto un sendero que, por alguna razón, me resulta acogedor, como si fuera a liberarme de estas ataduras de una vez por todas si llegase al final, y es por eso que me dejo guiar por éste. Al fin y al cabo... es mejor que caminar dando palos de ciego.

Ayer de madrugada me topé con un cervatillo herido, moribundo, sin una madre que lo cuidara. Parecía desolado, como si no tuviera fuerzas para seguir luchando contra el frío invierno. Me acerqué e intenté localizar el origen de su hemorragia, pero el miedo del pequeño y el vendaval cubierto de copos de nieve no me permitían visualizarlo con claridad. Finalmente, opté por prestarle mi abrigo para que así no pasara tanto frío y lo tomé en brazos con el fin de encontrar a alguien que pudiera ayudarme a curarlo y cuidarlo. Y si no encuentro a nadie, ya me las apañaré para lograrlo.

La tormenta ha cesado, así que aprovecho para escribir este pequeño diario (o mesario; la verdad es que no llevo la cuenta de los días que han pasado). Ahora el cervatillo está descansando arropado por el calor de la hoguera que he preparado. He conseguido hacer un pequeño apaño para curar su herida (su pata izquierda trasera presentaba un desgarro considerable), espero que sirva para que pueda recuperarse poco a poco o, al menos, mantenerse estable. La verdad es que le estoy cogiendo cariño y todo. Creo que a partir de ahora lo llamaré Leo.

Realmente no sé ni por qué escribo estas cosas, supongo que por escepticismo, por pensar en la posibilidad de que alguien encuentre esto algún día y se ría de mi situación. En cualquier caso, me hace sentir mejor poder transmitir estos mensajes sin destinatario.

Espero poder volver a escribir pronto, de lo contrario mi cuerpo yacerá bajo la nieve de este frío sendero y, posiblemente, el de Leo también. Deséame suerte.

Un cálido abrazo,

Arthur Eddyknar.

domingo, 31 de agosto de 2014

La tristeza y la melancolía

Hace poco recibí una pregunta curiosa e interesante que decía: "¿Qué piensas sobre la tristeza? ¿Y la melancolía? ¿Y qué opinas sobre ellas? ¿Hay alguna sensación semejante que consideres que te agrade? ¿Por qué?‎". Una vez que la respondí, me gustó bastante cómo quedó y es por eso que lo comparto en este blog. La respuesta fue la siguiente:

La tristeza junto a la alegría forman las dos caras principales de la moneda del sentimiento. Sin ella, no sabríamos diferenciar lo que nos hace felices de lo que nos hace añicos. Con ella, aprendemos a valorar más las cosas que nos hace sentir bien. Eso es lo que lo hace hermosa.

La melancolía sólo es una huella, una marca que nos recuerda una vez más lo que se siente al estar triste y, a su vez, la añoranza en base a un feliz y buen recuerdo. Un intento descarado de confusión.
La gente tiende a rechazarlas por sus correspondientes consecuencias negativas, pero no por ello las considero malas o innecesarias. Creo que cada una tiene su función que podrá hacernos bien o mal, pero nos aportará algo más importante que un resultado temporalmente anímico: experiencia.

Confieso que no me gusta sentirme de ninguna de las dos maneras pero, paralelamente, siento atracción por las cosas que las transmite (cosas, que no hechos). Por ejemplo: cualquiera que me conozca bien sabrá que adoro los cuadros de Eric Lacombe. Todas sus obras transmiten pena, tristeza, agonía, oscuridad o soledad; y posiblemente alguno se pregunte "¿Cómo te puede gustar algo así?". La respuesta es bien sencilla: El arte no sólo consta de cosas bellas o bonitas, las malas o tristes también merecen su hueco (sobre todo si la obra en sí está bien hecha) y esto es extrapolable a otros contextos. Creo que hay que aprender a valorar lo bueno y lo malo de cada detalle de nuestra vida, además de saber apreciar la belleza y significado que conlleva.

Por último, he de decir que, posiblemente, la empatía sea la gran influyente (en mi caso) de gustarme este tipo de cosas (no confundir con el hecho de que me pueda gustar vivir o presenciar sufrimiento o pena, eso no lo soporto).

Y bueno, adjunto una imagen de uno de mis cuadros favoritos del pintor ya nombrado, para que te hagas una cierta idea:



martes, 26 de agosto de 2014

Ask Challenge: "ciervo", "cacahuete", "bucometasana", "pollo" & "chatarra"

Yo mismo realicé esta propuesta a varios amigos, pero una amiga mía respondió con un gif (una imagen animada). Acto seguido, ella misma me propuso el mismo reto, así que procedo a redactar mi respuesta.


Si tú respondes con un gif, ¿debería hacerlo yo también?

...

No lo creo.

Mi abuelo era de esos tipos que no se andaban por las ramas. Hablaba siempre sin tapujos para así evitar confusiones. No sabía lo que eran los gifs ni nada de eso, pero si los conociera seguro que diría algo semejante a esto:

- "Menuda gilipollez".

Solía ir de vez en cuando a cazar (más por hobby que por necesidad, la verdad), pero no cazaba jabalíes y esa clase de animales. Particularmente, a él le fascinaban los ciervos, por eso mismo siempre que salía de caza solía pasar dos o tres noches fuera, ya que el hábitat de estos majestuosos animales se encontraba lejos de su vivienda. Tal era su obsesión que intentó construir él mismo un ciervo con trastos y chatarra aparentemente inservibles, aunque por aquel entonces sólo era un deseo pendiente de verse realizado. Recuerdo aquella vez que me colé en su trastero y descubrí aquellas formas mecanizadas. Daba la sensación de haber estado practicando con diferentes formas basándose en otros animales, como cerdos, pollos o cabras. Molaba mucho, pero... daba algo de miedo.

A menudo, mi abuelo tendía a carraspear mucho y eso le irritaba bastante la garganta. Nunca salía de casa sin esas pastillas (Bucometasana creo que se llamaban). La verdad es que daba mucho apuro escucharle toser, daba la sensación de que estaba enfermo, pero esas pastillas le aliviaban. Puede que le hubieran generado una cierta adicción a ese producto, ya que estaba cegado por la aparente necesidad de consumirlo. Varios años más tarde fallecería por cáncer de esófago.

No llegó a terminar de construir aquel ciervo.

Y aquí estoy, sentado en unos escalones de mi casa, solo, comiendo cacahuetes, mientras recuerdo tristemente grandes momentos de mi infancia pasados junto a mi abuelo. Estoy seguro de que le habría encantado poder haber visto terminada aquella figura mecanizada, pero su enfermedad se lo impidió.

Creo que nunca había conocido a alguien con quien pudiera haber estrechado tanto mis lazos. Le quería muchísimo y es por eso que, en su honor, he tomado una decisión:

- Abuelo... Si sigues por ahí... Pronto verás tu deseo cumplido.

PD: Para aquellos que se lo planteen, es una historia inventada. Nada de "basado en hechos reales" xD

Ask Challenge: "Schrödinger", "milenarismo" & "esternocleidomastoideo"

A veces, en la red social Ask, se propone el desarrollo de historias donde aparezcan una serie de palabras concretas. En este caso, surge la propuesta descrita en el título de esta entrada. Vamos con ello.

- Oye Schrö, ¿sabes en qué consiste el "milenarismo"?

Schrödinger dudó por un instante. No había estudiado mucho la asignatura de religión el fin de semana, ya que estuvo trabajando en hipótesis que realizó meses atrás. Tras unos segundos, respondió:

- No lo sé, profesora.
- Bueno, no pasa nada Schrö, pero procura centrarte. En fin, ¿alguien lo sabe y quiere responder?
- ¡YO PROFESORA, YO!

- Estúpida Mónica, -pensó Schrödinger- siempre tan arrogante, queriendo demostrarle al mundo lo "lista" y perfecta que es. Lo mejor de todo es que, realmente, deja muuuucho que desear. La mayoría de las veces no tiene otra cosa mejor que hacer que molestar al personal, incluyéndome a mí.

Sonó el timbre del centro educativo, indicando que ya era hora de acabar las clases y volver a casa. Schrödinger recogió sus cosas y se dispuso a salir cuando Mónica se le acercó interrumpiéndole el paso.

- Vaya, Schrö, mira que no saber algo tan sencillo...
- Tenía asuntos mejores que atender.
- ¿Más que los estudios que te otorgarán un título que decidirá tu futuro? - Preguntó con desprecio.
- Ni que sirviera para algo esta asignatura.

Mónica se mantuvo expectante. Luego, respondió:

- Bah, seguro que ni siquiera sabes pronunciar una palabra complicada - Mónica realizó un gesto arrogante mientras se soltaba el pelo.
- ¿Qué palabra consideras complicada? - Preguntó Schrödinger algo alterado.
- Pues por ejemplo podría decirte "esternocleidomastoideo". ¡Uy! ¡Pero si ya lo he dicho! - Comentó antes de soltar una carcajada.

El odio de Schrödinger aumentaba cada vez más. No podía soportar el seguir tratando con esa malcriada, así que se le ocurrió un plan donde formular una teoría para un trabajo de clase con el que vengarse de ella.

- Oye Mónica, no estoy muy puesto en matemáticas, ¿quieres venir a mi casa y ayudarme? Seguro que se te dan genial.

Con nerviosismo y dejándose llevar por el narcisismo, Mónica aceptó sólo por no querer estropear su imagen de chica perfecta, pues realmente no dominaba del todo el temario que se impartía en clase.

- Está bien, si insistes...

Caminaron juntos hasta llegar al jardín de Schrödinger, donde éste decidió golpearle en la cabeza a su compañera de clase, dejándola en el suelo inconsciente. Schrö sonrió con malicia.

Al día siguiente, en clase de filosofía, Schrö expuso su trabajo de una forma relajada y confiada. Su proyecto consistía en una caja totalmente cerrada donde, aparentemente, guardó varios trastos para aprovechar su espacio y así poder simular que dentro de la caja hubiera algo, por ejemplo, un gato. Básicamente, explicó que nunca podría saberse si ese "gato" estaba vivo o muerto hasta volver a abrir la caja y, tras una relativamente extensa exposición, el profesor le felicitó y le invitó a volver a su asiento.

El duro trabajo por fin había dado resultado, y lo mejor de todo era que Mónica no estaba ahí para molestar. Bueno... En realidad sí que estaba allí.
Tras haber dejado a un lado su preciada caja y haber tomado asiento, susurró mientras acariciaba la caja:

- Gracias por la ayuda, Mónica.

jueves, 7 de agosto de 2014

Abstracción

Qué paz... Qué calma...
Ojalá pudiera pasar el resto de mis días aquí.
Puede que suene raro, pero... realmente adoro
la tranquilidad que me invade ahora mismo.
Aquí sólo reina el silencio, dulce y melancólico silencio,
un lugar donde olvidarlo todo
y no pensar en nada,
no como mi entorno donde no se olvida nada
y se piensa en todo.


Qué paz... Qué calma...
Qué entrañable tranquilidad me envuelve en este espacio.
Ojalá pudiera quedarme, pero no puedo...
Debo salir a la superficie.

domingo, 9 de febrero de 2014

Instinto homicida

La navaja brilló como si fuera nueva y afilada. El estilo de la hoja (con su cierta semejanza a los sables árabes de una época anterior) y el mango de madera de roble le daba un toque muy sofisticado, sutil y elegante. La verdad es que no parecía haber sido fabricado para pelar patatas precisamente. En cualquier caso, su dueño no paraba de darle vueltas entre sus dedos mientras se mantenía con la mirada perdida, pensando en sus cosas supongo.

Con decisión, tras 8 minutos y 24 segundos, guardó su arma y se levantó de su asiento. Su pelo negro azabache cubriéndole parte del rostro y su conjunto habitual para ir a trabajar (camisa blanca y pantalón de chaqueta con unos zapatos negros) le daban una imagen bastante informal e inocente. Echó a andar y salió de su oficina. Su ritmo parecía natural, pero yo pienso más bien que iba con cierta prisa, pues se le notaba bastante inquieto.

Llegó al ascensor y buscó algo (o más bien alguien, la verdad es que no lo sé) en la planta 2 del edificio, no sé exactamente el motivo. La cuestión es que, finalmente, no obtuvo un resultado esperado y volvió a dirigirse al ascensor, esta vez para ir a la planta 6.

Una vez allí, consiguió localizar un teléfono fijo. Lo tomó sin permiso y sin explicaciones, como si fuera de vital importancia. No paraba de moverse, parecía bastante nervioso. A veces se encorvaba un poco, como el que discute y se encoge por pura inercia preguntando algo que no logra comprender. Tras la conversación, colgó suavemente el teléfono (mejor dicho, lo dejó caer), como el que entra en estado de shock, se giró y se dirigió una vez más al ascensor con pasos largos y decididos. Los ojos brillaban más de lo normal, tal vez tuviera ganas de llorar. Esa llamada hubiera sido de gran utilidad.

Una de las cámaras de grabación enfocaba una habitación oscura donde no se lograba divisar bien las cosas, aunque su escasa luminosidad era suficiente como para reconocerlas. Se supone que dicha habitación era donde se guardaban las cuentas cerradas de la empresa de todos los años atrás, según nuestras fuentes. El percatarme de dicha habitación fue más que suficiente para perderle el rastro durante 3 minutos. Temía que pudiera haber salido del recinto sin que me hubiera dado cuenta, pero finalmente le encontré allí, en esa misma sala.

Una vez que volví a identificar al sujeto, sólo pude ver cómo una navaja, elegante y sutil como ella sola, acariciaba el cuello de una persona describiendo, tras de sí, un hilo de sangre que bañó de rojo la superficie de aquella habitación mientras el cuerpo se desplomaba con cierta lentitud en el suelo. Desconocemos el nombre de la persona a la que llamó este sujeto y su paradero, lo único que tenemos son estas grabaciones de seguridad y un cadáver.

Sus compañeros de trabajo confesaron que Satoshi era una persona culta y responsable, aunque llevaba una temporada comportándose de un modo extraño, lo suficiente como para captar su atención pero insuficiente como para mostrar preocupación. Lo que estaba claro es que tenía un problema con la persona a la que llamó y no encontró una salida. Bueno, sí que la encontró: el suicidio.

Tal vez la persona que buscó fuera a la que realizó aquella llamada. Tengo que investigar la planta 2 y a los empleados de dicho piso, es la única vía que poseo ahora mismo para seguir con la investigación.

Hmm...

Me pregunto cómo adquirió aquel hombre esa preciosa navaja...

viernes, 24 de enero de 2014

Las cenizas del fénix

- ¡Siguiente!

La voz de la cocinera resulta de lo más desagradable, da la sensación de que, en cualquier momento, se descontrolará y se arrimará al cuello más cercano. Inquieta bastante este panorama. Bueno... espero que aguante hasta que elija mi comida... Por ahora, la ensalada parece estar en mal estado, así que mejor tomaré los garbanzos.

- Buenas tardes, señora.
- Hola, ¿qué quieres? -respondió con brusquedad-.
- Un plato de garbanzos, por favor.

No me hace mucha gracia que manosee mi plato con sus manos sudorosas, pero es lo que hay. Espero que, al menos, no haya moscas muertas en el puchero.

- Aquí tienes.
- Muchas grac..
- ¡SIGUIENTE!

Bueno, busquemos asiento... Hmm... ¡Ah! Allí hay uno, será mejor que me apresure antes de que me lo quiten. La verdad es que no puedo quejarme mucho, este sitio es acogedor. Bueno... más o menos.

Desde que llegué a este voluntariado no he dejado de darle vueltas a todo esto. ¿Cómo sucedió? ¿Por qué tengo que pasar por esto? Lo perdí todo en aquel terremoto: mi casa, mi coche... mi familia... Debí haber arreglado esa maldita puerta que tantas veces me comentó Lorelei, de no haber sido por eso... Por lo que tengo entendido, intentaron salir por esa puerta porque era la que tenían más cerca y no les dio tiempo de salir por la puerta de atrás. Y claro, yo trabajando, como siempre, nunca tenía tiempo para reparar esa puerta y ahora por culpa de eso... Menudo imbécil... Ahora no tengo nada, ni siquiera ese trabajo que tanto tiempo me quitaba. El terremoto se apoderó del edificio también. Tsk.

Comienzo a mover la cuchara jugando con la comida. Realmente no tengo apetito, o mejor dicho, nunca suelo tenerlo, pero debo almorzar. No puedo permitir hacerme yo mismo la vida más difícil, así que empiezo a comer. No está mal, aunque la cuchara tiene restos de otras comidas y eso da un poco de grima. Al menos lo llevo mejor que cuando vine aquí... Puede que me esté acostumbrando a esto.

Tras tomar una última cucharada, recojo mi bandeja y la deposito en uno de los carritos del comedor, donde se colocan para ser transportados a otro lugar con el fin de llevar a cabo un presunto proceso de limpieza exhaustiva. Me apetece dar un paseo, creo que me vendrá bien. Además, no he salido a la calle desde que vine aquí.

Tomo mi abrigo, me lo pongo, abro la puerta y doy tres pasos al frente. La brisa fresca me invade el rostro al instante. Siento la humedad en el ambiente, por lo visto llovió hace unos días y eso ha dejado secuela. El cielo sigue encapotado.

Inicio la marcha rumbo a ninguna parte, pensando en cómo era mi vida antes de todo este derrumbamiento. Me planteo si realmente merece la pena seguir con todo esto, pues carezco de motivos para seguir aquí. Esta sensación me invita a tirarlo todo por la borda, a que me aprese el diablo para recibir mi merecido castigo por descuidar tanto la vida de los que me rodeaban... No se merecían esto...

Me detengo y tomo asiento en la acera. Lloro. Esta situación puede conmigo, no dejo de pensar en ella, en mis compañeros de trabajo, en mis momentos de mayor felicidad antes de esta catástrofe...

De repente aparece un perro junto a mí. Parece un galgo abandonado, no lleva collar y, por lo que puedo intuir, tampoco tiene chip. Le acaricio y él me corresponde con lametones en la mano. Sonrío.

Un poco más al fondo, entre la carretera y la acera, diviso un charco de agua donde se ve claramente la caída de las gotas de lluvia, las que sirven como advertencia de que caerá un buen chaparrón. La verdad es que me da igual.

Vuelvo a mirar a mi nuevo acompañante y me percato de que tiembla de frío. Me levanto, me quito el abrigo y se lo coloco encima, arropándole como puedo para cogerle en brazos y llevarle conmigo a una zona cubierta, concretamente al voluntariado que me ofrece cobijo y alimento. Si es necesario, compartirá cama y comida conmigo, no me importa. Él es como yo, un ser solitario que creyó tener una familia hasta que todo se desvaneció. Le protegeré, le cuidaré como se merece, ¿y sabéis por qué? porque no quiero que sienta y piense lo mismo que yo estuve pensando hace un rato. No está solo.

Siempre hay motivos para luchar.

Siempre hay motivos para seguir adelante.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Microcuentos en 140 caracteres (Parte 2)

Tras 964 años, toda su vida se esfumó en lo que duraba un grito de "¡árbol va!"
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Pobre heraldo... No tenía ni idea de que estaba destinado a transmitir malas noticias de por vida.
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La raza humana siempre tenderá a la perdición. ¿Qué puedes esperar de una especie que se dedica a su propia autodestrucción?
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El diente de león estaba condenado a ser arrancado de su jardín por el viento. Ya sólo le quedaba esperar para recibir a su futuro incierto.
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Aquel humilde escritor ejerció su labor hasta que, de repente, se quedó sin tinta. Descubrió así que su única opción era salir a la calle.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Complicaciones

- Tío, hay algo que no logro comprender... ¿Por qué hay gente que cuando te pide un consejo, al obsequiarles con una respuesta, se quejan o incluso llegan a enfadarse contigo? Si no quieres que te de un consejo no deberías preguntarme, ¿no?

- Porque no quieren aceptar esa opción.

Juanjo se mostró confuso. Acto seguido, procedió a formular otra pregunta.

- ... ¿A qué te refieres?

A lo que Dimitri le respondió:

- Ante una situación de confusión surgen muchas dudas en las que hay factores que te incitan a escoger entre un rango de opciones concreto y hay otros que lo hacen en otro intervalo distinto. La gente en dichas situaciones no suele tomar decisiones así como así por eso mismo. Sin embargo, que no sepan escoger una entre mil opciones... no quiere decir que no les gustaría optar por una en concreto y descartar el resto.

Juanjo permanecía expectante. Realmente no sabía si estaba llegando a entenderlo, pero podía hacerse una idea. Dimitri prosiguió.

- Cuando alguien no se encuentra bien suele ser por un motivo concreto. Si ese motivo que lo originó cambia y se transforma en lo contrario a lo que sucedió, es muy posible que dicha persona se encontrase mucho mejor, y ellos lo saben. Por eso, si les respondes con lo que quieren oír, se sentirán mucho mejor, de lo contrario no suelen optar por aceptar tu opinión.

- Pfff... La gente se complica demasiado.

- Créeme, todos lo hacemos.



lunes, 28 de octubre de 2013

Microcuentos en 140 caracteres (Parte 1)

Caminar a ciegas era su única opción. La zona del lago era demasiado tímida como para que la niebla pudiera disiparse desvelando así su rostro.
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Susana no podía evitar pensar en las musarañas mientras miraba la ventana. ¿En qué idioma hablarán los árboles con su silencio?
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"Su unión fue una tortura, su separación una condena". Todos pensaban en el amor mientras el sacerdote seguía con sus oraciones por el ya fallecido John.
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"¿Cómo suena el llanto de los árboles ante una deforestación?" Le preguntó la pequeña Dorothy a una flor procedente del jardín.
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Nadie comprendió la situación de aquel espantapájaros cuyo único deseo era encontrar a alguien que no huyera ante su presencia.
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-Hijo, llévalos bien puestos porque la vida te jugará malas pasadas.
-¿Y eso por qué, papá?
-Todos estamos destinados a ello.

domingo, 20 de octubre de 2013

Microcuentos en 140 caracteres (Preludio)

Y el polluelo pió y pió con la esperanza de que su progenitora le ayudase a volver al nido.
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Benditos sean los escritos que te dedico donde desnudo mi alma y me entrego al mismísimo diablo para que ocupes hueco en mi memoria.
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Y así fue como el joven encontró aquella orilla entre los acordes de la marejada al compás del rompeolas.
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¿Qué puede ir mal si vas acompañado de un instrumento?
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El fuerte oleaje, la helada tormenta, el estruendoso relámpago... y la tenue y silenciosa llovizna.
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Todos somos gusanos hasta que llega el momento de convertirnos en algo que no es ni mejor ni peor, sino distinto.
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Pobre de aquel osezno que no consiguió hibernar por insomnio.
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La soledad de la montaña observó su reflejo en el lago de los cisnes.
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Llegó el día en el que el pequeño John montaría en bici sin las ruedas auxiliares para demostrarle al mundo que podía con todo.
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Su madre se preocupaba por el ruido mientras George disfrutaba a todas horas de su única pasión, ser el mejor percusionista.
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De repente todo se volvió oscuro y poco a poco la penumbra se convirtió en luz. La tempestad cesó y la paz reinó en su corazón.
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Y llegó a la conclusión menos esperada. ¿Cómo iba a confiar en alguien si no era capaz de confiar en sí mismo?

sábado, 19 de octubre de 2013

La llegada del otoño

Una luna de plata azulada inundaba la vida en la noche.
Su luz enfocaba la danza entre la brisa nocturna y un árbol solitario situado en el descampado.
A su cobijo, yacía todo aquello que era hermoso en una sola persona. Esta, tocaba dulcemente un violín.
El árbol se mostró tranquilo ante el cántico de aquel instrumento, fuente de relajación para unos y nostalgia para otros.
Ni una sola palabra existe que lograra transmitir esa melodía. Sus acordes murieron tras cumplir su función. Ser lumbre al alma.
Y así, cuando el silencio lo abarcó todo, una hoja se desprendió del árbol cayendo sobre la joven. Era hora de volver a casa.


Este microcuento ha sido creado conjuntamente por mi querido amigo Lunático y yo, autor de este blog.
Esperamos que sea de agrado para aquellos que encuentren el enlace a esta página.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Araña "pavo real"

Existen muchos tipos de insectos cuyo ritual de cortejo consiste en que el macho intenta impresionar a la hembra y, si no surte efecto, ésta se abalanza sobre él para devorarle. Hay otros insectos a los que les pasa lo mismo pero una vez que se efectúa el apareamiento. Ante tal panorama yo me pregunto, ¿por qué se arriesgan tanto?

Hay que tener en cuenta que no estamos hablando de ninguna tontería, sino de perder la vida por "canibalismo". ¿Por qué sucede esto? ¿Acaso estos bichos tienen los huevos más gordos que un búfalo y les da igual lo que suceda?

Ahora viene la típica escena en el que alguien alza la mano y afirma: "quien no arriesga no gana", y ante ello yo realizo otra pregunta: ¿A qué precio estarías dispuesto a arriesgarlo todo?

Parece ser que estos diminutos seres... o bien no se lo piensan siquiera, o tal vez no tengan nada que perder. Con los humanos pasa lo mismo, sólo que a nuestro modo. Me explico:

¿Cuántas personas darían lo que fuera por alguien a quien aprecian y quieren? ¿Cuántas personas estarían dispuestas a hacer lo que sea por ayudarles, conquistarles, hacerles felices o entretenerles?

Hay personas que tienden a tirar la toalla fácilmente, pero hay otras que, a pesar de que saben que lo que se avecina no es bueno, igualmente se arriesgan y acaban como todos esperan, es decir, mal. ¿A qué se debe esta tendencia masoquista? ¿Al amor? ¿Tan cruel puede llegar a ser el sentimiento considerado más bello de todos?

¿Quién sabe? Puede que ese maldito insecto no consiga quitarse a alguna fémina de su especie de la cabeza y por eso hace lo que hace... o puede que no. ¿Cómo se puede vivir así? ¿Cómo es posible que muchos consigan evadirse tan fácilmente y despreocuparse por todo lo que les acontecía mientras otros no sean capaces de mostrar una sola sonrisa desde que las cosas les empezaron a ir mal?

La verdad es que no sé cómo conseguir destrozar o trepar el muro y superar así el obstáculo, llevo meses intentándolo sin éxito y el hecho de que a algunos les resulte fácil es algo que nunca dejará de sorprenderme.

...

Ya he perdido una gran parte de mí y tengo la sensación de que con el tiempo perderé también lo poco que queda de ello. A pesar de todo, me alegra que los demás puedan encontrarse bien... y ya que no puedo influir mucho en sus vidas, espero sinceramente que consigan alcanzar la felicidad plena. Mientras tanto, yo deambularé de un lado a otro buscando algo con lo que poder destrozar el muro.

...

Sin duda, es una sensación de lo más angustiosa y desagradable.

sábado, 12 de octubre de 2013

Confesiones nocturnas

Bendito el momento en el que la circunstancia me obsequió el aroma de tu perfume, la melodía de tu risa, mi reflejo en tu mirada, el brillo de tu sonrisa.

Bendito el momento en el que la circunstancia me obsequió tu atención, tu preocupación, tus escotes, tu intermitencia, tus vestimentas, tus andares.

Bendito el momento en el que la circunstancia me obsequió tu cariño, tu ternura, tus celos y tus locuras, el blanco de tu piel, tu pelo estilizado.

Bendito el momento en el que la circunstancia me obsequió tu palabra, tus miedos y preocupaciones, tus deseos, tus confesiones.

Bendito el momento en el que la circunstancia me obsequió tu tiempo, tu aburrimiento, tu desinterés, tu maravillosa y misteriosa mente.

Bendito el momento en el que la circunstancia me obsequió miedo, dolor, apatía, cabreos y nostalgia, sobretodo mucha nostalgia.

Bendito el momento en el que me di cuenta de que todo tiene un punto final, un punto final que desearía convertir en "punto y aparte" y poder así de nuevo respirar tu aliento.

Benditos sean los "te quiero" que guardé para ti y ahora andan perdidos en algún rincón de una habitación desordenada.

Benditas tus ganas de vivir... Y benditas mis ganas de sufrir.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Sugar

Míralas ahí arriba, acercándose despreocupadas a algún lugar llamado "ninguna parte", dejándose llevar por el viento mientras los terrestres nos preocupamos por la amenaza que puedan suponer. Qué ironía. ¿Por qué iba a suceder nada?

Aunque a simple vista puedan parecer peligrosas, realmente son inofensivas, no hacen nada, simplemente se dedican a ir de un lado a otro, al igual que nosotros. En ocasiones se muestran alegres y se ven mejor que otros días, al igual que nosotros. En ocasiones enfurecen y desatan su ira de alguna forma, al igual que nosotros. En ocasiones rompen en llanto por la presión acumulada, al igual que nosotros...

Estimo que la causa de su aparición haya sido por frustración, deseo, tal vez se vieran presionadas también. Hace unos días llegaron y rompieron en llanto, un llanto desconsolado, desollador, de estos que te contagian el dolor, la agonía y la impotencia que debían sentir. Desde entonces se mantienen como pueden, a veces estables, a veces con la lágrima fácil. Supongo que es normal, ¿quién no ha pasado por situaciones así?

Ahora se muestran neutrales. Dan la sensación de que puedan llorar de nuevo, pero se mantienen como pueden apoyándose unas a otras. La verdad... creo que han llegado a una fase de nostalgia pura, una fase donde se acumulan y tropiezan entre sí los recuerdos echando de menos muchas cosas, tal vez demasiadas. Puede que también sea apatía, simple y llanamente. La verdad es que no lo sé.

Ojo, sólo es una opinión personal, tal vez no sea eso, pero... la verdad es que la situación induce a pensar que sea eso. Al fin y al cabo... no son tan inanimadas como pueden parecer, ¿no creéis?


jueves, 12 de septiembre de 2013

Home

Mira a tu alrededor... La nada se convirtió en todo y el todo se convirtió en nada. Cuando parece que todo va sobre ruedas va la vida y te sorprende, a veces para mal, a veces para bien. Mientras uno lucha por no caer al vacío arreglando el suelo de su piso, el balcón y las paredes, al final, es el bloque entero el que se derrumba y sin ese bloque no hay piso, sin ese bloque no hay vivienda, sin ese bloque no hay hogar. Lo único que quedan son los restos de lo que una vez fue un lugar cálido y acogedor, siendo ahora un lugar frío y solitario convertido en ruinas.

Nadie se libra del pecado, todos hemos fallado, unos más, otros menos, pero de todos era deber el conseguir que ese bloque, ese maldito bloque, se mantuviera en pie para evitar cualquier estropicio. Pero, ingenuos de nosotros, nos despreocupamos casi en su totalidad sin saber que algún residente vivía estupendamente mientras otro se ahogaba en la mugre, y cuando quisimos darnos cuenta, cuando nos dispusimos a hacer algo para remediarlo... ya era demasiado tarde.

Es doloroso ver cómo algo que abarcó tantos años para ser construido ahora se ha desecho, respirar la frustración en el ambiente y el shock temporal en el que muchos se han sometido... pero más doloroso es ver que hubo gente en ese bloque que no consiguió salir con vida, no porque sus corazones hubieran dejado de latir, sino porque gran parte de su vida se esfumó para siempre con el edificio. Tan sólo espero que todos podamos convivir algún día sin rencores y sin malestares de ningún tipo.

Ojalá fuera mi vivienda la derrumbada y no la vuestra, pues la mía no es más que una simple casa pequeña de madera individual que no requiere mucho tiempo para reconstruirla.

Ojalá nada de esto hubiera sucedido.

Ojalá esto sólo fuera una pesadilla.

Ojalá todo volviera a la normalidad...

martes, 3 de septiembre de 2013

Carta sin destino (el desenlace)

A ti que lees esta carta:

Confieso que esta será mi tercera y última carta por ahora, tanto tiempo pensando y aguantando el frío por las noches me han llevado a usar la mayor parte de los folios que me quedaban para poder hacer una pequeña hoguera y así poder sobrellevar mejor las madrugadas. Además... me he cansado de pensar.

He descubierto que este viaje sólo me ha producido malestar, dolores de cabeza, decadencia sentimental y demás incomodidades que no me llevaban a ningún sitio. Puede que os preguntéis "¿pero has conseguido encontrar esas respuestas que buscabas?" y ante eso yo os respondo: Sí y no.

Sigo preguntándome cosas de las que no encuentro respuestas, pero por fin poco a poco voy viendo el camino que debo tomar cada vez con más nitidez, a pesar de no ser el que me resulte de mayor agrado. Por lo pronto me dedico a dejarme llevar por mi impulso, hago lo que se me apetece o lo que creo conveniente para así poder estar mejor conmigo mismo.

El viaje tampoco ha sido en vano, he aprendido ciertas cosas que en su día creía saber, pero realmente no tenía ni idea. También he aprendido cuáles pueden ser los efectos de un experimento como este y lo que conlleva, además de haber ganado la experiencia de poder vivir una situación así. Como dice el refrán, "más sabe el sabio por viejo que por sabio" (sabio o diablo, he escuchado ambas versiones, pero equivalen a lo mismo jejeje).

La verdad es que por aquí el tiempo es bastante cambiante, cuando parece que saldrá el sol y hará un tiempo estupendo resulta todo lo contrario y viceversa. Cosas como ésta son las que me inquietan y me desorientan un poco, pero por ahora puedo sobrellevarlo sin demasiados problemas.

No recuerdo el objetivo de escribir estas cartas y enviárselas a alguien, supongo que dejar por escrito mi experiencia, dejar claro con eso cuál es mi situación y así todos pudieran saber que estoy bien. Aunque claro, lo mismo nadie leyó las demás cartas. No lo sé... Espero que tarde o temprano alguien las encuentre, el motivo no es relevante.

Sólo pido una cosa antes de seguir caminando en este laberinto, perderme más aún o salir de él, y es que, por favor, que el fin justifique los medios. Mientras tanto, seguiré dando vueltas guiándome por mi instinto.

Hasta la próxima querido lector, gracias por leerme, puede que nos conozcamos algún día.

Un cálido abrazo,

Arthur Eddyknar.

lunes, 26 de agosto de 2013

Carta sin destino (Segunda parte)

A ti que lees esta carta:

Hace unos días escribí mi primer mensaje para que alguien pudiera rescatarlo y así poder compartir mis inquietudes, y ahora me dispongo a escribir de nuevo. "¿Por qué?" Os preguntaréis... Porque la espera se me hace eterna y, además, he descubierto algo que puede resultar interesante. Puede que para ti no, pero para mí desde luego que sí.

Por si no encontraste mi primera carta, hablaba de una búsqueda de respuestas a ciertas preguntas y de mi condenada situación al estar perdido en mi propio laberinto buscándolas. No digo que haya encontrado alguna respuesta, pero empiezo a recordar los caminos por los que he pasado. Esto quiere decir que, con algo de orientación, podré salir de este laberinto dentro de no mucho (o eso espero).

Me he percatado del verdadero significado de "no empezar la casa por el tejado". Muchas cosas pueden compararse con una construcción y toda construcción debe comenzar con unos cimientos base que sujeten la vivienda, y, una vez que se tiene dicha base, el resto sale sobre la marcha. Es lo mismo que si fueras a dar un concierto, al principio estás muy nervioso y no sabes cómo hacer las cosas, pero una vez que subes y empiezas a cantar o tocar un instrumento lo demás sale solo.

Con esto quiero decir que, muy posiblemente, una de las respuestas que busco se base en eso, en ver qué es lo que busco, qué es lo que realmente quiero, y una vez lo sepa, sólo tendré que dejar que el río fluya y así seguir el rastro que deje para estar un poco más cerca de la salida.

La pregunta es... ¿qué es eso que quieres? ¿qué pretendes? ¿qué buscas?

Dependiendo del egoísmo que manifieste me surgen varias posibilidades, pero sólo he de elegir una de ellas. Veré qué es lo que podría merecer más la pena o qué sería más correcto y tomaré una decisión a lo largo de estos días. Espero que no me lleve mucho tiempo descubrirlo, por mi bien y por el de los demás.

Y tú, querido lector, ¿cómo estás? La verdad espero que bien, de hecho espero que, si sucede algo, se solucione tu problema cuanto antes. Ojalá pudiera serte de ayuda, pero me pillas algo lejos, lo siento mucho. Espero que al menos mis cartas te sirvan de orientación para ver lo que sucede en mi caso y basarte en alguna experiencia ajena para deducir o intuir cosas.

Gracias por leer esto, en cuanto note algún tipo de avance volveré a escribir una vez más. Debería tener cuidado con los folios, puesto que no me sobran... Bueno, intentaré no malgastarlos.

Cuídate mucho querido lector, sé feliz.

Un cálido abrazo,

Arthur Eddyknar.

viernes, 23 de agosto de 2013

Carta sin destino

A ti que lees esta carta:

A lo largo de mi vida he tenido el privilegio, por llamarlo de alguna forma, de experimentar por mí mismo y por segundas o terceras personas cosas que me han ayudado a ver la vida de una forma diferente. Son etapas de sucesivos cambios y aprendizajes en los que uno debe probar para ver qué es lo que más conviene hacer en cada situación y qué acción es la más correcta.
Una vez me pregunté algo que quiero que ahora os preguntéis vosotros, quiero que os sintáis motivados a encontrar una respuesta clara, precisa y sincera, sin ningún tipo de peros o excusas.

¿Hasta qué punto seríais capaces de ofrecer algo por los demás? ¿Hasta qué punto os sacrificaríais para ver una sola sonrisa ajena?

Todos creemos que somos buenas y grandísimas personas, pero tan sólo nos engañamos a nosotros mismos. Una vez leí algo parecido a "La mentira más común es la que se dice uno mismo, mentir a los demás es una relativa excepción", ¿y sabéis qué? Tenía razón.

¿Qué es la verdad? ¿Cuál es la verdad? Son preguntas que podemos plantearnos para llevar una cierta forma de vida. Podría equivaler a decir "¿en quién debo confiar?", "¿es cierta esta teoría en la que creo basada en hipótesis mías?"

Yo me dispuse a buscar unas respuestas para estas preguntas en el momento menos, o más, no lo sé, acertado, y es cuando te encuentras en un estado considerable de desorientación. No sabía qué hacer, qué pensar, qué sentir... y si te encuentras perdido en un bosque, quedándote quieto no conseguirás salir de allí nunca. Por ello, salí en busca de respuestas.

Me adentré en mi propio laberinto, un laberinto que construí yo mismo con mis recuerdos, mis experiencias, mis virtudes y mis defectos, mis circunstancias... Y como suele ser habitual... Me perdí.

Me hallaba entre la nada y el todo, perdido en mi propio laberinto, anduve y anduve sin saber a dónde ir. Confié en un rastro de migas de pan que una paloma fue devorando sin que me diera cuenta y, en ese momento, sólo quería encontrar la salida, sólo quería encontrarme a mí mismo, sólo quería poder reconocerme ante el espejo... Pero siempre ayudando a quien me necesite en ese instante, posponiendo mi situación para otro momento en el que supiera que lo demás iba bien.

Resulta bastante incómodo saber que existe una respuesta, saber que existe algo que te puede sacar de dudas, pero no saber qué hacer para encontrarla. Es como si supieras que hay una aguja que está escondida en un pajar, sabes que está ahí, pero no sabes dónde ni en qué zona se sitúa. Lo único que te queda es buscar y esperar a que tarde o temprano la encuentres o aparezca de alguna forma.

A día de hoy, sigo vagando en ese laberinto en espera de que, con un poco de suerte, consiga encontrar una respuesta a las preguntas que formula mi insomnio, quien me espera pacientemente cada noche. En cuanto las halle, sabré encontrar el camino de salida y podré volver a casa siendo yo mismo.

No quiero que te preocupes por mí, pues estoy bien. Únicamente necesito encontrarme a mí mismo, saber quién soy y en qué me he convertido, y mi único consuelo es saber que tú, querido lector, estás bien.

Sin más dilaciones, doy por zanjado este escrito. Puede que vuelva a mandar otra carta en una paloma contando mi progreso, hasta entonces espero que todo te vaya bien.

Un cálido abrazo,

Arthur Eddyknar.